El Design Thinking es un método único que pone al consumidor y usuario en el centro del proceso de desarrollo de productos y servicios. Empresas como Zara, Apple o Google lo utilizan para generar ideas innovadoras que dan solución a problemas y necesidades del consumidor. Su aplicabilidad tiene como único límite nuestra propia imaginación.

El Design Thinking es un proceso que combina la libertad creativa y sensibilidad de personas dentro de un equipo de trabajo, apoyándose en procesos del diseño industrial. Sus principales características son las siguientes:

  1. El uso de la empatía: esta cualidad humana sirve para comprender los deseos, problemas y necesidades de los usuarios de productos y servicios, con el fin de satisfacerlas.
  2. El trabajo en equipo: las ideas, puntos de vista, la experiencia, interpretaciones y los mecanismos internos de cada individuo suman en este proceso.
  3. El testeo: a través de la generación de prototipos, puesto que toda idea debe ser validada antes de su lanzamiento al mercado.

En ANTIGVA decidimos trasladar este método al mundo del vino, empleándolo para la elaboración de vinos que denominamos de diseño, puesto que están diseñados y elaborados con el fin de solucionar anhelos y deseos de los amantes del vino y wine lovers. Lo denominaríamos Wine DSGn Thinking®.

Fue a través de la demanda de uno de nuestros principales importadores que comprendimos que los deseos de quienes aman el vino no pueden estar condicionados a las limitaciones de su bodega de confianza. Si queríamos conservar el cariño de nuestro amigo, debíamos hacer de un imposible, algo posible. Y lo hicimos adaptando el Design Thinking a nuestro sector, en 5 fases:

  1. Empatizamos con su necesidad, su deseo. A través de la escucha activa, poniéndonos en su piel, comprendimos su demanda…
  2. Para elaborar una definición que recopilara toda la información que nos había transmitido, y en consecuencia las características del vino que imaginaba…
  3. Reunimos las ideas en equipo, las que nos podían acercar a la solución que estábamos buscando, tanto en el qué como en el cómo.
  4. Y nos pusimos manos a la obra. Buscamos, encontramos, negociamos, colaboramos, hasta reunir todos los elementos y sinergías necesarias con agrónomos, enólogos y maestros bodegueros que nos permitirían prototipar el vino deseado.
  5. Con la primera elaboración todavía sin etiquetar, partimos al encuentro de nuestro cliente para la fase de testeo, también conocida entre nosotros como «de cata». Fue éste el momento más gratificante, y en el que pudimos considerar el camino recorrido como un éxito.

Aquí iniciamos un período de reflexión que utilizamos para afinar la metodología. Desde la innovación en el diseño industrial, habíamos hallado un proceso de trabajo que podríamos adaptar a nuestra actividad. El diseño y la elaboración de vinos que imaginábamos, imposibles con nuestro terreno y viñedos, se convertiría en una realidad.

Desde entonces, ha sido nuestro deseo hacer crecer este método único que denominamos Wine DSGn Thinking® para compartirlo contigo y el resto de amantes del vino, haciendo de él la forma más democrática de elaborar, pero también de disfrutar y celebrar el mundo del vino.