Vaso de tinto de verano con hielo y limón

Llega el 15 de agosto y las playas se abarrotan sin y con covid. Luciendo bañador, plantamos la sombrilla, tiramos la toalla en la arena y abrimos nuestra nevera portátil llena de hielo. Latas de refresco para los niños, y para los mayores, un tinto de verano casero bien fresquito. 

Dos horas después, rojos como crustáceos caminamos hasta el chiringuito o el restaurante playero más cercano con cuidado de no quemarnos la planta de los pies. Revisamos la carta para acabar pidiendo un macarrones para los niños y un chuletón con patatas para nosotros. De primero, una ensalada bien fresquita. ¿Y de beber? ¿Otro tinto de verano, o un vino tinto?

¿Qué es el tinto de verano?

Más que un vino, el tinto de verano es un cóctel o combinado típico de nuestras playas y terrazas. Su origen se localiza a principios de siglo XX en Córdoba, a cargo de Antonio Vargas, propietario de una popular venta concurrida por cantaores y guitarristas. Allí, Antonio servía su bebida estrella, conocida como «un vargas»; ésta no era más que un vaso de vino tinto con gaseosa.

Hoy, el tinto de verano sigue siendo una bebida popular con una base de vino tinto aderezado con gaseosa o refresco de limón, servido en un vaso de tubo con mucho hielo y, opcionalmente, una rodaja de limón. Su hábitat favorito se encuentra en las sobremesas, terrazas veraniegas, verbenas y fiestas mayores, donde lejos de prepararse exclusivamente en las posadas, se consumen litros de grandes marcas como Don Simón o La Casera que lo comercializan en lineales supermercados.

¿Qué diferencia hay entre el tinto de verano y la sangría?

Otra de las bebidas que comparten escenarios y temporada alta con el tinto de verano es la sangría. Aunque algunas personas lo confunden por compartir la base de vino tinto, la sangría incorpora licor, fruta cortada y azúcar, mucho azúcar; ésta es la principal diferencia, que la convierte en una bebida dulce. La cantidad de alcohol también difiere sustancialmente, siendo superior en la sangría. Si bien la diferencia es pequeña (ronda el 2-3 %), después de varias copas, esta pequeña diferencia se deja notar. Si quieres comprobarlo tú mismo, aquí tienes las 9 mejores recetas de Sangría según la revista Tapas, ¡para que te animes a preparar la tuya propia!

Tinto de verano contra Sangría
Tinto de verano vs. Sangría… Round 1, fight!

¿Y qué pasa con el vino tinto en verano?

Muchos amantes del vino son infieles al tinto cuando llega el verano. Por su temperatura de servicio o por su cuerpo, no es ni la bebida más ligera, ni la más fácil, ni la más apetecible en un día de calor, cuando un vaso lleno de hielo ejerce una gran influencia sobre nuestra elección. Sin embargo, en ANTIGVA no dejamos de disfrutar de nuestra bebida preferida en su variedad tinta. ¿Cómo lo hacemos? Siguiendo tres máximas que garantizan su disfrute también en verano:

  1. Vigilamos con la temperatura: el vino tinto no debe guardarse en la nevera y mucho menos servirse frío, pero el exceso de calor puede estropearlo y dificultar el trago. Por ello, nuestra opción preferida es conservarlo a una temperatura adecuada fuera de la nevera y siempre protegido de la luz directa del sol. Lo guardamos en la nevera durante 1 hora el día elegido. Después, alrededor de 30 minutos antes de su consumo, lo sacamos y dejamos a temperatura ambiente.
  2. Vigilamos con la temperatura, también durante su consumo: si el calor ambiente es excesivo y corremos el riesgo de que el vino se caliente en el momento de su consumo, utilizamos una champanera con hielo para dejar la botella abierta. Jamás –repetimos, jamás– metemos el hielo dentro de la copa de vino tinto. Sí procuramos llenar la copa a media capacidad para que el caldo expuesto al sol sea el mínimo. Por último, cogemos la copa por el tallo para transmitir al vino el menor calor corporal posible.
  3. Continuamos vigilando con la temperatura después de su consumo: Si no terminamos la botella y queremos reservar el resto para otra ocasión (no muy lejana), entonces sí lo guardamos en la nevera. Ahora conviene hacerlo de pie y con un tapón especial que extraiga el aire del interior de la botella para su óptima conservación. En caso de no disponer de tal tapón, utilizamos el propio corcho de la botella.
Tinto en verano
Nosotros lo tenemos claro… ¡vino tinto en verano!

Entonces, este verano… ¿tinto de verano, o vino tinto?

Lo más importante a la hora de tomar vino, sea tinto de verano o vino tinto, es disfrutarlo. Ésta debería ser la única máxima que seguimos a la hora de decantarnos por uno u otro, y el fin de cada botella que abrimos. Y cuando se trata de disfrutar, nadie puede decirnos con qué ni cómo.

En ANTIGVA lo tenemos claro: nosotros, que amamos el vino, en verano seguimos prefiriendo el vino tinto al tinto de verano. Un vino tinto con el que disfrutamos refrescantes comidas de verano es A de ANTIGVA Tempranillo, un varietal goloso con la potencia y cuerpo justos para los meses calurosos con una temperatura de servicio entorno a los 14 ºC. Ensaladas, pastas ligeras y barbacoas combinan a la perfección con este vino tinto fácil de beber.

Pero somos humanos, y a veces queremos algo todavía más fácil. Entonces, lejos del socorrido tinto de verano o la sangría, optamos por ctrl+alt+del rosado. Es un Tempranillo dulce con un color tan vivo como lo son las noches veraniegas. Éste, además de resetear el estado emocional, se disfruta con gusto en una copa de balón con una rodaja o piel de pomelo o naranja. Y aquí sí: hielo, mucho hielo, que estamos en verano y nada apetece más que un vinito bien fresquito.