• ¿Qué son los vinos de diseño?

    A más de uno le saltarán chispas a la hora de tratar de comprender qué son los vinos de diseño. Para explicarlo, hemos elaborado este artículo que esperamos dé respuesta y solución a vuestra preguntas. Pero antes de dar la solución al enigma, empecemos por el principio definiendo los conceptos básicos…

    ¿Qué es el diseño?

    «Diseño» es, según la Real Academia Española, un trazo, esbozo o plano que delinea y da forma a un proyecto. Estos «diseños» delimitan forma, tamaño, color… del producto o espacio, pero también pueden referir características de servicios, programas, espacios, etc. Con estas consideraciones, una definición resultante de «diseño» pudiera ser la de un proceso mental que abarca conocimientos, técnicas y creatividad, con el propósito de proyectar objetos u obras destinadas a una producción en serie con fines útiles y/o estéticos.

    Etimológicamente, proviene del italiano «disegno» que se traduce como «dibujo» pero también significa «aquello que está por venir». Sería una visión gráfica del futuro, plasmando así el pensar sobre alternativas que aportan solución a un problema en soporte gráfico. Pese a que hay voces que lo consideran un proceso artístico, otros tantos detractores defienden que no debería ser considerado así por tratarse de un proceso con vocación funcional dentro de un contexto social concreto por encima de inclinaciones estéticas o simbólicas.

    El diseñador y su método de trabajo

    El diseñador es la persona responsable de conjugar conocimientos, técnica y creatividad para encontrar una solución funcional a un problema de la sociedad. Como hemos visto, aunque a menudo se le cataloga como artista por el uso que hacen ambos de la creatividad, el artista busca conmover o transmitir emoción, mientras que el diseñador tiene una clara vocación funcional. Más que al arte, esta búsqueda incesante de soluciones y respuestas acerca al diseñador a la figura del científico o el filósofo.

    La actividad de diseñar suele apoyarse en un método de trabajo que se desarrolla en 4 fases:

    1. Análisis empírico: a través de los sentidos, tanto del problema como del medio en el que se desarrolla con el fin de detectar la necesidad. Éste es el momento de formular preguntas del tipo qué, cómo, por qué, cuándo, cuánto, quién, para qué, para quién, dónde, etc.
    2. Evaluación: con el fin de priorizar, ordenar y categorizar tanto la información recogida como las necesidades detectadas.
    3. Proyectar: éste es el momento de proponer una solución al problema a través de técnicas de trabajo ligadas a la disciplina, como maquetas y dibujos que reflejan el conocimiento pero también la creatividad del diseñador.
    4. Prototipar: el diseño se lleva a la práctica en un primer prototipo que sirve para corroborar su funcionalidad y detectar posibles errores que pudieran haberse pasado por alto.

    Aplicaciones del diseño

    El concepto detrás de los vinos de diseño es nuevo, pero históricamente el diseño se ha aplicado a múltiples disciplinas, algunas de las cuales han resultado indispensables para construir la civilización como la conocemos, permaneciendo desde su origen y evolucionando con la historia de la humanidad. Algunas de las más destacadas son el diseño arquitectónico, el diseño de moda y el diseño automovilístico.

    Diseño arquitectónico

    Desde el origen, la humanidad requirió de cuevas que sirvieran de cobijo ante las inclemencias del tiempo, de refugio ante la amenaza de otras especies y de recogimiento para la tribu. La evolución llevó a la invención de pequeñas construcciones y posteriormente de grandes edificios. El diseño arquitectónico tiene el propósito de satisfacer las necesidades de los seres humanos en la búsqueda de espacios habitables que aúnen lo estético, funcional y tecnológico, apoyándose históricamente en analogías con la naturaleza, metáforas, implicaciones religiosas, etc.

    Museo Guggenheim, Bilbao

    Diseño de moda

    Junto a la necesidad de encontrar un lugar seguro apareció la de protegerse del frío y con ella las primeras vestimentas. El diseño de moda representa la sofisticación de esta necesidad, diseñando y confeccionando ropas, prendas y accesorios en base a influencias sociales y culturales en periodos históricos concretos. La moda es considerada una expresión cultural con gran peso artístico, que dio un salto estilístico en el s. XX gracias a nombres como Dolce & Gabanna, Giorgio Armani, Donatella Versace, Jean Paul Gaultier o Carolina Herrera.

    Donatella Versace y las Golden Girls

    Diseño automovilístico

    Actualmente, hay más de 1.200 millones de automóviles en circulación en el mundo. El diseño automovilístico apareció a medida que crecía la sofisticación del sector pero también para impulsar el avance tecnológico. Su práctica requiere de un gran equipo de profesionales y técnicos que trabaja en dos aspectos principales: diseño interior, donde prevalece la ergonomía y comodidad; y el diseño exterior, donde se tiene en cuenta fundamentalmente la aerodinámica.

    Lexus LF-Z concept car

    ¿Qué son los vinos de diseño?

    El diseño en el mundo del vino principalmente se refiere a aspectos exteriores como la botella, el nombre, la etiqueta o el packaging que acompañará al vino, todo con el objetivo de enamorar al consumidor final. Sin embargo, tratándose éstos de elementos esenciales en el lanzamiento de un vino, nunca pueden desentenderse de lo más importante, aquello que encontramos al descorchar la botella: el propio vino.

    En el momento en que hablamos de vinos de diseño, trasladamos al mundo del vino este proceso mental y creativo que es diseñar, ligado al conocimiento y la técnica propia de una ciencia como la enología; estamos trabajando en algo mucho más profundo que una imagen atractiva. Estamos elaborando vinos de diseño, conceptualizados desde su origen con el fin de satisfacer una necesidad o problema concreto de un público definido. 

    Analema Rosat de l’alba 2020

    Desde 2010 elaborando vinos de diseño

    El vino elegante, complejo y sofisticado para una velada romántica; el espumoso ideal que hace de una celebración una experiencia gastronómica especial; el vino fácil de beber apto para los más casuales en una barbacoa… Hay vocación funcional y de servicio dentro de cada botella que elaboramos. Por eso, nuestros vinos son de diseño, pues además de elaborados, están pensados y diseñados desde su origen con el fin de satisfacer las necesidades y anhelos de nuestros clientes, los amantes del vino.

  • Wine DSGn Thinking®, un método único

    El Design Thinking es un método único que pone al consumidor y usuario en el centro del proceso de desarrollo de productos y servicios. Empresas como Zara, Apple o Google lo utilizan para generar ideas innovadoras que dan solución a problemas y necesidades del consumidor. Su aplicabilidad tiene como único límite nuestra propia imaginación.

    El Design Thinking es un proceso que combina la libertad creativa y sensibilidad de personas dentro de un equipo de trabajo, apoyándose en procesos del diseño industrial. Sus principales características son las siguientes:

    1. El uso de la empatía: esta cualidad humana sirve para comprender los deseos, problemas y necesidades de los usuarios de productos y servicios, con el fin de satisfacerlas.
    2. El trabajo en equipo: las ideas, puntos de vista, la experiencia, interpretaciones y los mecanismos internos de cada individuo suman en este proceso.
    3. El testeo: a través de la generación de prototipos, puesto que toda idea debe ser validada antes de su lanzamiento al mercado.

    En ANTIGVA decidimos trasladar este método al mundo del vino, empleándolo para la elaboración de vinos que denominamos de diseño, puesto que están diseñados y elaborados con el fin de solucionar anhelos y deseos de los amantes del vino y wine lovers. Lo denominaríamos Wine DSGn Thinking®.

    Fue a través de la demanda de uno de nuestros principales importadores que comprendimos que los deseos de quienes aman el vino no pueden estar condicionados a las limitaciones de su bodega de confianza. Si queríamos conservar el cariño de nuestro amigo, debíamos hacer de un imposible, algo posible. Y lo hicimos adaptando el Design Thinking a nuestro sector, en 5 fases:

    1. Empatizamos con su necesidad, su deseo. A través de la escucha activa, poniéndonos en su piel, comprendimos su demanda…
    2. Para elaborar una definición que recopilara toda la información que nos había transmitido, y en consecuencia las características del vino que imaginaba…
    3. Reunimos las ideas en equipo, las que nos podían acercar a la solución que estábamos buscando, tanto en el qué como en el cómo.
    4. Y nos pusimos manos a la obra. Buscamos, encontramos, negociamos, colaboramos, hasta reunir todos los elementos y sinergías necesarias con agrónomos, enólogos y maestros bodegueros que nos permitirían prototipar el vino deseado.
    5. Con la primera elaboración todavía sin etiquetar, partimos al encuentro de nuestro cliente para la fase de testeo, también conocida entre nosotros como «de cata». Fue éste el momento más gratificante, y en el que pudimos considerar el camino recorrido como un éxito.

    Aquí iniciamos un período de reflexión que utilizamos para afinar la metodología. Desde la innovación en el diseño industrial, habíamos hallado un proceso de trabajo que podríamos adaptar a nuestra actividad. El diseño y la elaboración de vinos que imaginábamos, imposibles con nuestro terreno y viñedos, se convertiría en una realidad.

    Desde entonces, ha sido nuestro deseo hacer crecer este método único que denominamos Wine DSGn Thinking® para compartirlo contigo y el resto de amantes del vino, haciendo de él la forma más democrática de elaborar, pero también de disfrutar y celebrar el mundo del vino.

  • Jancis Robinson destroza 10 mitos del mundo del vino

    ¿Cuándo fue la última vez que un sumiller te recomendó un vino blanco para maridar una chuleta de buey?

    Probablemente la respuesta sea nunca.

    El mundo del vino está lleno de falsos mitos. Hoy te traemos de la mano de Jancis Robinson, principal prescriptora del planeta, y de su libro Experto en vino en 24 horas (Ed. Planeta), los 10 falsos mitos sobre el mundo del vino que debes conocer.

    1. Tinto para la carne, blanco para el pescado

    Hay vinos blancos que maridan a la perfección con pollo, cerdo o guisos suaves, y vinos tintos que encajan con pescados o ensaladas. El cómo se cocina es tan importante como la materia prima a la hora de elegir el vino.

    2. Los vinos europeos son mejores que los americanos

    El vino no entiende de continentes. Lo principal es probarlo tú mismo.

    3. Cuanto más caro, mejor

    Hay elaboraciones realmente especiales y cosechas fabulosas que incrementan el precio. Pero a veces se trata de un posicionamiento de marca de lujo ganado con los años.

    4. El vino tinto tiene mayor graduación que el blanco

    Aunque esto era así de origen, el ritmo de vida actual ha llevado a las bodegas a buscar alternativas que permitan tomar una copa de vino entre horas, antes de continuar la jornada. Así nacieron las botellas de 37,5 cl y los vinos tintos de baja graduación.

    5. A mayor peso de la botella, mejor

    El vidrio grueso es una herramienta que se utiliza para subir el precio, pero no el valor del vino. Salvo en los espumosos, que necesitan de un vidrio grueso que aguante la presión derivada de la segunda fermentación.

    6. A mayor hendidura, mejor

    La hendidura en la base de la botella sirve para dar estabilidad y ayuda a que se forme el poso de sedimento, e incluso a servir el vino con estilo. Pero no está relacionada con la calidad del vino.

    7. El vino rosado es para las mujeres

    El vino tampoco entiende de géneros.

    8. En los restaurantes se da a probar el vino para saber si gusta

    El vino se da a probar para comprobar si sufre de TCA, conocido popularmente como ‘olor a corcho’. Pero un sumiller que se precie lo detectaría nada más abrir la botella, y jamás llegaría a ofrecerla si fuera el caso.

    9. El vino necesita airearse

    No es éste el caso de los vinos jóvenes ni de los espumosos, que se disfrutan al instante. Si se trata de un vino de guarda, la cosa cambia.

    10. El vino mejora con la edad

    Los vinos jóvenes, rosados y blancos pierden expresividad con el paso del tiempo. La mayoría están elaborados para un consumo a corto plazo. En cuanto a los vinos con crianza, conviene asesorarse y valorar si vale la pena esperar. Ni los vinos ni las personas estamos hechos para durar eternamente.

    En cuanto a la chuleta de buey, se puede maridar con un vino blanco con cuerpo, aromas cítricos y frutas exóticas, que en boca resulte graso y mineral. Un Arretxea Hegoxuri de Irulegi sería una excelente elección, ¡propia de un verdadero prescriptor!