• La madera en la crianza del vino: las 8 más utilizadas

    «¡Es la guerra, traed madera!» gritaba Grouxo Marx en la versión doblada al español de la película Los hermanos Marx en el Oeste. Y aunque no lo dijera en su versión original estamos de acuerdo que en un planeta como el que habitamos, plagado de bosques (aunque cada vez menos, muy a nuestro pesar) la madera es uno de los principales elementos con los que el hombre ha trabajado, incluido para incidir en la crianza del vino.

    Entre la Edad de Piedra y la Edad de los Metales podríamos hablar de la Edad de la Madera, pues hay evidencias de que éste era el material principal utilizado para construir casas hace más de 10.000 años. Por supuesto, también podríamos hablar del arco y la flecha, la balsa u otras embarcaciones, las mesas y los asientos, los puentes, los carruajes y la rueda… sin embargo, hoy vamos a hablar de otra aplicación de la madera muy importante en la historia: la de la barrica para la crianza del vino.

    Origen del uso de la madera en la crianza del vino

    Aunque parece fácil situar el origen de la madera en el uso de la elaboración de vino en la Antigua Roma, junto a las ánforas, hay evidencias que apuntan a que los celtas del norte de Europa ya las fabricaban con esta finalidad. Mientras el odre y los pellejos de animal se destinaban satisfactoriamente a la guarda del vino, así como las vasijas y tinajas de barro, con la madera se descubrió que contribuía a su elaboración, aportándole matices de otro modo imposibles de lograr. Esto situó a la barrica de madera como la mejor opción para la crianza del vino, permitiendo un mejor afinamiento y redondeo del caldo, y por tanto que se vuelva más agradable al paladar.

    La barrica de roble es de las más utilizadas para la crianza del vino.
    Barricas de roble en la crianza del vino.

    ¿Qué aporta la madera en la crianza del vino?

    La madera contribuye a la elaboración y la crianza del vino gracias a su superficie porosa que micro-oxigena el caldo, suavizando su textura, reduciendo el amargor y madurando su carácter. Así se reducen los aromas afrutados y aumentan los secundarios y terciarios. Además, enriquece el vino con taninos y compuestos aromáticos propios.

    Pero si hay una variable que afecta directamente a la incidencia que pueda tener la barrica de madera en la evolución del vino, además del origen de ésta, es su tamaño. A mayor tamaño, menor incidencia, siendo habitual el uso de barricas de 225 litros o de 500 litros (aunque las hay aún más grandes…). Pero, ¿qué aporta exactamente la madera a la crianza del vino? Veámoslo:

    Color

    Al entrar en contacto con la madera, el vino potencia su tonalidad gracias a la reacción que provocan los taninos de la barrica.

    Aroma

    La madera aporta matices a tostado, especias, chocolate, humo, tabaco, caramelo, café, vainilla o coco, todo ello en función de la madera utilizada y del nivel de su tostado.

    Sabor

    La madera estabiliza el vino y suaviza su textura gracias a la aportación de los taninos, que redondean el resultado en el paladar, generalmente endulzándolo. Además, del mismo modo que lo hace con el aroma, agrega matices al sabor imposibles de alcanzar con el uso de otros materiales.

    Las 4 barricas de roble esenciales

    Es común que la madera más utilizada para la fabricación de barricas de vino sea el roble, con 4 variedades esenciales:

    1. Roble español: También conocido como roble ibérico. Es una madera de gran calidad, algo blanda y escasa a causa de la deforestación, que aporta al vino notas de caramelo y café.
    2. Roble francés: Tal vez sea el más valorado. Son maderas que respetan las características del vino moldeándolos sin cambiarlos en exceso.
    3. Roble europeo: Parecido al francés, se cultiva en Hungría, Rumanía y Croacia. Es una madera algo más bruta y con poca cesión aromática que respeta más la fruta.
    4. Roble americano: También conocido como roble blanco. Proviene de América del Norte. Es un roble robusto, fuerte y duro, con mayor cesión aromática.
    Árbol de madera de acacia en Zimbabue.

    Otras 4 maderas que no puedes pasar por alto

    1. Acacia: Utilizada en la maduración y crianza de vinos blancos, puede presentarse en forma de madera tostada o sin tostar. Aporta aromas florales y matices diferentes dependiendo de los periodos de permanencia del vino en la barrica.
    2. Cerezo: Es una de las preferencias de jóvenes enólogos, pues aporta notas de frutos rojos y matices tostados de gran calidad. Una madera cuyo uso aumenta año tras año.
    3. Pino: Muy utilizada en los vinos que se elaboran en las Islas Canarias dentro de la D.O. La Palma, aportando especias y aspecto envejecido.
    4. Castaño: Muy utilizada en la antigüedad, es la madera característica que se usa en la crianza de los vinagres de Jerez a los que aporta sus cualidades y características especificas.

    ¿Qué maderas utilizamos en ANTIGVA?

    El uso de barricas es una preferencia muy personal de cada elaborador. Hay incluso quien las utiliza para crear arte. En ANTIGVA nos decantamos por crear arte con forma de vino, y lo conseguimos gracias a maderas como el Roble francés en Analema Negre de Nit, el Roble americano en Selección Cabernet Sauvignon, o la acacia en Analema Blanc de Dia. Aunque la combinación de Roble francés y Roble americano es siempre garantía de éxito, como se puede comprobar en nuestra colección de vinos ANTIGVA.

  • La hora de la vendimia

    El mes de agosto llega a su fin y tras un intenso año de cuidado, poda y mantenimiento del campo, para muchos llega el momento de prepararse para la vendimia. Mientras que en el hemisferio sur la vendimia se realiza entre los meses de febrero y abril, en algunas regiones del hemisferio norte se inicia en agosto y puede demorarse hasta octubre, sobre todo potenciar los azúcares en la uva ideales para la elaboración de los popularmente conocidos vinos generosos.

    Antiguamente, la vendimia tenía lugar cien días después de que las vides brotaran. Pero en el s.XXI, sobre todo en la última década, la estación veraniega cada vez más calurosa ha estrechado este periodo de maduración, ocasionando nuevos retos a los viticultores. Así, no es extraño que muchos viticultores y bodegas se encuentren realizando la vendimia antes de terminar el mes más caluroso del año. ¡Nosotros ya estamos listos!

    El análisis previo

    Antes debemos realizar un exhaustivo análisis de la uva, para lo que recogemos unos granos de muestra. No todas las variedades maduran al mismo tiempo, puesto que algunas son variedades tempranas y otras son variedades tardías. Averiguaremos el grado de maduración, con la relación porcentual entre acidez y azúcar, que nos ayudará a valorar el momento óptimo para recoger el fruto. Estudiaremos también otros aspectos, como el estado de la semilla, o la madurez de la piel, donde se hallan los taninos y aromas. Elementos como la altitud, la zona de producción, la orientación o el clima, condicionarán el resultado de estos análisis, que es el compromiso previo necesario para garantizar la elaboración de vinos de calidad. 

    Optar por una vendimia manual es la mejor opción para garantizar la elaboración de vinos de calidad.

    Últimos preparativos

    El resultado de las analíticas es satisfactorio. La despalilladora está lista, la prensa, la cuba y las últimas barricas recién compradas. Los capazos poco profundos para que la uva no se aplaste, y los recipientes y cajas de plástico o de madera, pero siempre de 10-15 kg, estarán disponibles y a mano, puesto que la selección se hará de forma manual en la propia cepa, sin cosechadoras. Los racimos se escogerán antes de llevarlos rápidamente a bodega, garantizando que pasa el menor tiempo posible desde su recogida.

    La recolecta se hará de forma nocturna o a primera hora de la mañana, evitando así las altas temperaturas diurnas aún en esta época del año para los recolectores, pero también la fermentación de las uvas. Se vigilará siempre el cielo y la previsión de lluvias, puesto que la lluvia de verano a media cosecha propiciaría la absorción de agua por parte de la uva, reduciendo sus sabores y aromas.

    Hay bodegas que deciden realizar una vendimia mecánica. Ésta es cada vez una práctica más común pues reduce significativamente los costes económicos de este delicado proceso, condicionando el tipo de cultivo que debe ser realizado en espaldera. Sin embargo, es la forma menos recomendada si lo que se pretende es elaborar vinos y espumosos de gran calidad, como nuestros Analema Negre de Nit o Millésimé.

    El calor favorece la fermentación de las uvas.

    ¡Empecemos!

    ¿Por dónde? En nuestro caso, por las uvas blancas: Macabeo, Parellada, Xarel·lo, Garnacha Blanca… Son variedades tempranas que si no recogemos a la noche, lo haremos a primera hora de la mañana, antes de los primeros rayos de sol que propician características fenólicas menos volátiles. Después, repetiremos el proceso con las uvas tintas: Tempranillo, Garnacha Peluda, Cariñena, Cabernet Sauvignon… 

    Cada racimo que llegará entero a la mesa de selección despertará una sonrisa en nuestro rostro, como la que esperamos se refleje en cada una de las botellas de nuestras colecciones que llegará a las manos de los amantes y consumidores del buen vino.

  • ¿Tinto de verano, o tinto en verano? 1 de 2…

    Llega el 15 de agosto y las playas se abarrotan sin y con covid. Luciendo bañador, plantamos la sombrilla, tiramos la toalla en la arena y abrimos nuestra nevera portátil llena de hielo. Latas de refresco para los niños, y para los mayores, un tinto de verano casero bien fresquito. 

    Dos horas después, rojos como crustáceos caminamos hasta el chiringuito o el restaurante playero más cercano con cuidado de no quemarnos la planta de los pies. Revisamos la carta para acabar pidiendo un macarrones para los niños y un chuletón con patatas para nosotros. De primero, una ensalada bien fresquita. ¿Y de beber? ¿Otro tinto de verano, o un vino tinto?

    ¿Qué es el tinto de verano?

    Más que un vino, el tinto de verano es un cóctel o combinado típico de nuestras playas y terrazas. Su origen se localiza a principios de siglo XX en Córdoba, a cargo de Antonio Vargas, propietario de una popular venta concurrida por cantaores y guitarristas. Allí, Antonio servía su bebida estrella, conocida como «un vargas»; ésta no era más que un vaso de vino tinto con gaseosa.

    Hoy, el tinto de verano sigue siendo una bebida popular con una base de vino tinto aderezado con gaseosa o refresco de limón, servido en un vaso de tubo con mucho hielo y, opcionalmente, una rodaja de limón. Su hábitat favorito se encuentra en las sobremesas, terrazas veraniegas, verbenas y fiestas mayores, donde lejos de prepararse exclusivamente en las posadas, se consumen litros de grandes marcas como Don Simón o La Casera que lo comercializan en lineales supermercados.

    ¿Qué diferencia hay entre el tinto de verano y la sangría?

    Otra de las bebidas que comparten escenarios y temporada alta con el tinto de verano es la sangría. Aunque algunas personas lo confunden por compartir la base de vino tinto, la sangría incorpora licor, fruta cortada y azúcar, mucho azúcar; ésta es la principal diferencia, que la convierte en una bebida dulce. La cantidad de alcohol también difiere sustancialmente, siendo superior en la sangría. Si bien la diferencia es pequeña (ronda el 2-3 %), después de varias copas, esta pequeña diferencia se deja notar. Si quieres comprobarlo tú mismo, aquí tienes las 9 mejores recetas de Sangría según la revista Tapas, ¡para que te animes a preparar la tuya propia!

    Tinto de verano contra Sangría
    Tinto de verano vs. Sangría… Round 1, fight!

    ¿Y qué pasa con el vino tinto en verano?

    Muchos amantes del vino son infieles al tinto cuando llega el verano. Por su temperatura de servicio o por su cuerpo, no es ni la bebida más ligera, ni la más fácil, ni la más apetecible en un día de calor, cuando un vaso lleno de hielo ejerce una gran influencia sobre nuestra elección. Sin embargo, en ANTIGVA no dejamos de disfrutar de nuestra bebida preferida en su variedad tinta. ¿Cómo lo hacemos? Siguiendo tres máximas que garantizan su disfrute también en verano:

    1. Vigilamos con la temperatura: el vino tinto no debe guardarse en la nevera y mucho menos servirse frío, pero el exceso de calor puede estropearlo y dificultar el trago. Por ello, nuestra opción preferida es conservarlo a una temperatura adecuada fuera de la nevera y siempre protegido de la luz directa del sol. Lo guardamos en la nevera durante 1 hora el día elegido. Después, alrededor de 30 minutos antes de su consumo, lo sacamos y dejamos a temperatura ambiente.
    2. Vigilamos con la temperatura, también durante su consumo: si el calor ambiente es excesivo y corremos el riesgo de que el vino se caliente en el momento de su consumo, utilizamos una champanera con hielo para dejar la botella abierta. Jamás –repetimos, jamás– metemos el hielo dentro de la copa de vino tinto. Sí procuramos llenar la copa a media capacidad para que el caldo expuesto al sol sea el mínimo. Por último, cogemos la copa por el tallo para transmitir al vino el menor calor corporal posible.
    3. Continuamos vigilando con la temperatura después de su consumo: Si no terminamos la botella y queremos reservar el resto para otra ocasión (no muy lejana), entonces sí lo guardamos en la nevera. Ahora conviene hacerlo de pie y con un tapón especial que extraiga el aire del interior de la botella para su óptima conservación. En caso de no disponer de tal tapón, utilizamos el propio corcho de la botella.
    Tinto en verano
    Nosotros lo tenemos claro… ¡vino tinto en verano!

    Entonces, este verano… ¿tinto de verano, o vino tinto?

    Lo más importante a la hora de tomar vino, sea tinto de verano o vino tinto, es disfrutarlo. Ésta debería ser la única máxima que seguimos a la hora de decantarnos por uno u otro, y el fin de cada botella que abrimos. Y cuando se trata de disfrutar, nadie puede decirnos con qué ni cómo.

    En ANTIGVA lo tenemos claro: nosotros, que amamos el vino, en verano seguimos prefiriendo el vino tinto al tinto de verano. Un vino tinto con el que disfrutamos refrescantes comidas de verano es A de ANTIGVA Tempranillo, un varietal goloso con la potencia y cuerpo justos para los meses calurosos con una temperatura de servicio entorno a los 14 ºC. Ensaladas, pastas ligeras y barbacoas combinan a la perfección con este vino tinto fácil de beber.

    Pero somos humanos, y a veces queremos algo todavía más fácil. Entonces, lejos del socorrido tinto de verano o la sangría, optamos por ctrl+alt+del rosado. Es un Tempranillo dulce con un color tan vivo como lo son las noches veraniegas. Éste, además de resetear el estado emocional, se disfruta con gusto en una copa de balón con una rodaja o piel de pomelo o naranja. Y aquí sí: hielo, mucho hielo, que estamos en verano y nada apetece más que un vinito bien fresquito.

  • ¿Qué son los vinos de diseño?

    A más de uno le saltarán chispas a la hora de tratar de comprender qué son los vinos de diseño. Para explicarlo, hemos elaborado este artículo que esperamos dé respuesta y solución a vuestra preguntas. Pero antes de dar la solución al enigma, empecemos por el principio definiendo los conceptos básicos…

    ¿Qué es el diseño?

    «Diseño» es, según la Real Academia Española, un trazo, esbozo o plano que delinea y da forma a un proyecto. Estos «diseños» delimitan forma, tamaño, color… del producto o espacio, pero también pueden referir características de servicios, programas, espacios, etc. Con estas consideraciones, una definición resultante de «diseño» pudiera ser la de un proceso mental que abarca conocimientos, técnicas y creatividad, con el propósito de proyectar objetos u obras destinadas a una producción en serie con fines útiles y/o estéticos.

    Etimológicamente, proviene del italiano «disegno» que se traduce como «dibujo» pero también significa «aquello que está por venir». Sería una visión gráfica del futuro, plasmando así el pensar sobre alternativas que aportan solución a un problema en soporte gráfico. Pese a que hay voces que lo consideran un proceso artístico, otros tantos detractores defienden que no debería ser considerado así por tratarse de un proceso con vocación funcional dentro de un contexto social concreto por encima de inclinaciones estéticas o simbólicas.

    El diseñador y su método de trabajo

    El diseñador es la persona responsable de conjugar conocimientos, técnica y creatividad para encontrar una solución funcional a un problema de la sociedad. Como hemos visto, aunque a menudo se le cataloga como artista por el uso que hacen ambos de la creatividad, el artista busca conmover o transmitir emoción, mientras que el diseñador tiene una clara vocación funcional. Más que al arte, esta búsqueda incesante de soluciones y respuestas acerca al diseñador a la figura del científico o el filósofo.

    La actividad de diseñar suele apoyarse en un método de trabajo que se desarrolla en 4 fases:

    1. Análisis empírico: a través de los sentidos, tanto del problema como del medio en el que se desarrolla con el fin de detectar la necesidad. Éste es el momento de formular preguntas del tipo qué, cómo, por qué, cuándo, cuánto, quién, para qué, para quién, dónde, etc.
    2. Evaluación: con el fin de priorizar, ordenar y categorizar tanto la información recogida como las necesidades detectadas.
    3. Proyectar: éste es el momento de proponer una solución al problema a través de técnicas de trabajo ligadas a la disciplina, como maquetas y dibujos que reflejan el conocimiento pero también la creatividad del diseñador.
    4. Prototipar: el diseño se lleva a la práctica en un primer prototipo que sirve para corroborar su funcionalidad y detectar posibles errores que pudieran haberse pasado por alto.

    Aplicaciones del diseño

    El concepto detrás de los vinos de diseño es nuevo, pero históricamente el diseño se ha aplicado a múltiples disciplinas, algunas de las cuales han resultado indispensables para construir la civilización como la conocemos, permaneciendo desde su origen y evolucionando con la historia de la humanidad. Algunas de las más destacadas son el diseño arquitectónico, el diseño de moda y el diseño automovilístico.

    Diseño arquitectónico

    Desde el origen, la humanidad requirió de cuevas que sirvieran de cobijo ante las inclemencias del tiempo, de refugio ante la amenaza de otras especies y de recogimiento para la tribu. La evolución llevó a la invención de pequeñas construcciones y posteriormente de grandes edificios. El diseño arquitectónico tiene el propósito de satisfacer las necesidades de los seres humanos en la búsqueda de espacios habitables que aúnen lo estético, funcional y tecnológico, apoyándose históricamente en analogías con la naturaleza, metáforas, implicaciones religiosas, etc.

    Museo Guggenheim, Bilbao

    Diseño de moda

    Junto a la necesidad de encontrar un lugar seguro apareció la de protegerse del frío y con ella las primeras vestimentas. El diseño de moda representa la sofisticación de esta necesidad, diseñando y confeccionando ropas, prendas y accesorios en base a influencias sociales y culturales en periodos históricos concretos. La moda es considerada una expresión cultural con gran peso artístico, que dio un salto estilístico en el s. XX gracias a nombres como Dolce & Gabanna, Giorgio Armani, Donatella Versace, Jean Paul Gaultier o Carolina Herrera.

    Donatella Versace y las Golden Girls

    Diseño automovilístico

    Actualmente, hay más de 1.200 millones de automóviles en circulación en el mundo. El diseño automovilístico apareció a medida que crecía la sofisticación del sector pero también para impulsar el avance tecnológico. Su práctica requiere de un gran equipo de profesionales y técnicos que trabaja en dos aspectos principales: diseño interior, donde prevalece la ergonomía y comodidad; y el diseño exterior, donde se tiene en cuenta fundamentalmente la aerodinámica.

    Lexus LF-Z concept car

    ¿Qué son los vinos de diseño?

    El diseño en el mundo del vino principalmente se refiere a aspectos exteriores como la botella, el nombre, la etiqueta o el packaging que acompañará al vino, todo con el objetivo de enamorar al consumidor final. Sin embargo, tratándose éstos de elementos esenciales en el lanzamiento de un vino, nunca pueden desentenderse de lo más importante, aquello que encontramos al descorchar la botella: el propio vino.

    En el momento en que hablamos de vinos de diseño, trasladamos al mundo del vino este proceso mental y creativo que es diseñar, ligado al conocimiento y la técnica propia de una ciencia como la enología; estamos trabajando en algo mucho más profundo que una imagen atractiva. Estamos elaborando vinos de diseño, conceptualizados desde su origen con el fin de satisfacer una necesidad o problema concreto de un público definido. 

    Analema Rosat de l’alba 2020

    Desde 2010 elaborando vinos de diseño

    El vino elegante, complejo y sofisticado para una velada romántica; el espumoso ideal que hace de una celebración una experiencia gastronómica especial; el vino fácil de beber apto para los más casuales en una barbacoa… Hay vocación funcional y de servicio dentro de cada botella que elaboramos. Por eso, nuestros vinos son de diseño, pues además de elaborados, están pensados y diseñados desde su origen con el fin de satisfacer las necesidades y anhelos de nuestros clientes, los amantes del vino.

  • Wine DSGn Thinking®, un método único

    El Design Thinking es un método único que pone al consumidor y usuario en el centro del proceso de desarrollo de productos y servicios. Empresas como Zara, Apple o Google lo utilizan para generar ideas innovadoras que dan solución a problemas y necesidades del consumidor. Su aplicabilidad tiene como único límite nuestra propia imaginación.

    El Design Thinking es un proceso que combina la libertad creativa y sensibilidad de personas dentro de un equipo de trabajo, apoyándose en procesos del diseño industrial. Sus principales características son las siguientes:

    1. El uso de la empatía: esta cualidad humana sirve para comprender los deseos, problemas y necesidades de los usuarios de productos y servicios, con el fin de satisfacerlas.
    2. El trabajo en equipo: las ideas, puntos de vista, la experiencia, interpretaciones y los mecanismos internos de cada individuo suman en este proceso.
    3. El testeo: a través de la generación de prototipos, puesto que toda idea debe ser validada antes de su lanzamiento al mercado.

    En ANTIGVA decidimos trasladar este método al mundo del vino, empleándolo para la elaboración de vinos que denominamos de diseño, puesto que están diseñados y elaborados con el fin de solucionar anhelos y deseos de los amantes del vino y wine lovers. Lo denominaríamos Wine DSGn Thinking®.

    Fue a través de la demanda de uno de nuestros principales importadores que comprendimos que los deseos de quienes aman el vino no pueden estar condicionados a las limitaciones de su bodega de confianza. Si queríamos conservar el cariño de nuestro amigo, debíamos hacer de un imposible, algo posible. Y lo hicimos adaptando el Design Thinking a nuestro sector, en 5 fases:

    1. Empatizamos con su necesidad, su deseo. A través de la escucha activa, poniéndonos en su piel, comprendimos su demanda…
    2. Para elaborar una definición que recopilara toda la información que nos había transmitido, y en consecuencia las características del vino que imaginaba…
    3. Reunimos las ideas en equipo, las que nos podían acercar a la solución que estábamos buscando, tanto en el qué como en el cómo.
    4. Y nos pusimos manos a la obra. Buscamos, encontramos, negociamos, colaboramos, hasta reunir todos los elementos y sinergías necesarias con agrónomos, enólogos y maestros bodegueros que nos permitirían prototipar el vino deseado.
    5. Con la primera elaboración todavía sin etiquetar, partimos al encuentro de nuestro cliente para la fase de testeo, también conocida entre nosotros como «de cata». Fue éste el momento más gratificante, y en el que pudimos considerar el camino recorrido como un éxito.

    Aquí iniciamos un período de reflexión que utilizamos para afinar la metodología. Desde la innovación en el diseño industrial, habíamos hallado un proceso de trabajo que podríamos adaptar a nuestra actividad. El diseño y la elaboración de vinos que imaginábamos, imposibles con nuestro terreno y viñedos, se convertiría en una realidad.

    Desde entonces, ha sido nuestro deseo hacer crecer este método único que denominamos Wine DSGn Thinking® para compartirlo contigo y el resto de amantes del vino, haciendo de él la forma más democrática de elaborar, pero también de disfrutar y celebrar el mundo del vino.

  • Jancis Robinson destroza 10 mitos del mundo del vino

    ¿Cuándo fue la última vez que un sumiller te recomendó un vino blanco para maridar una chuleta de buey?

    Probablemente la respuesta sea nunca.

    El mundo del vino está lleno de falsos mitos. Hoy te traemos de la mano de Jancis Robinson, principal prescriptora del planeta, y de su libro Experto en vino en 24 horas (Ed. Planeta), los 10 falsos mitos sobre el mundo del vino que debes conocer.

    1. Tinto para la carne, blanco para el pescado

    Hay vinos blancos que maridan a la perfección con pollo, cerdo o guisos suaves, y vinos tintos que encajan con pescados o ensaladas. El cómo se cocina es tan importante como la materia prima a la hora de elegir el vino.

    2. Los vinos europeos son mejores que los americanos

    El vino no entiende de continentes. Lo principal es probarlo tú mismo.

    3. Cuanto más caro, mejor

    Hay elaboraciones realmente especiales y cosechas fabulosas que incrementan el precio. Pero a veces se trata de un posicionamiento de marca de lujo ganado con los años.

    4. El vino tinto tiene mayor graduación que el blanco

    Aunque esto era así de origen, el ritmo de vida actual ha llevado a las bodegas a buscar alternativas que permitan tomar una copa de vino entre horas, antes de continuar la jornada. Así nacieron las botellas de 37,5 cl y los vinos tintos de baja graduación.

    5. A mayor peso de la botella, mejor

    El vidrio grueso es una herramienta que se utiliza para subir el precio, pero no el valor del vino. Salvo en los espumosos, que necesitan de un vidrio grueso que aguante la presión derivada de la segunda fermentación.

    6. A mayor hendidura, mejor

    La hendidura en la base de la botella sirve para dar estabilidad y ayuda a que se forme el poso de sedimento, e incluso a servir el vino con estilo. Pero no está relacionada con la calidad del vino.

    7. El vino rosado es para las mujeres

    El vino tampoco entiende de géneros.

    8. En los restaurantes se da a probar el vino para saber si gusta

    El vino se da a probar para comprobar si sufre de TCA, conocido popularmente como ‘olor a corcho’. Pero un sumiller que se precie lo detectaría nada más abrir la botella, y jamás llegaría a ofrecerla si fuera el caso.

    9. El vino necesita airearse

    No es éste el caso de los vinos jóvenes ni de los espumosos, que se disfrutan al instante. Si se trata de un vino de guarda, la cosa cambia.

    10. El vino mejora con la edad

    Los vinos jóvenes, rosados y blancos pierden expresividad con el paso del tiempo. La mayoría están elaborados para un consumo a corto plazo. En cuanto a los vinos con crianza, conviene asesorarse y valorar si vale la pena esperar. Ni los vinos ni las personas estamos hechos para durar eternamente.

    En cuanto a la chuleta de buey, se puede maridar con un vino blanco con cuerpo, aromas cítricos y frutas exóticas, que en boca resulte graso y mineral. Un Arretxea Hegoxuri de Irulegi sería una excelente elección, ¡propia de un verdadero prescriptor!